No me olvido del año viejo
Porque me ha dejado cosas increíbles.
Oh, no me olvido del año viejo.
Porque me ha dejado cosas increíbles:
Me dejó una cabra, un burro negro, una yegua blanca y una buena suegra. Ay, me dejó una cabra, un burro muy negro, una yegua muy blanca y una buena suegra.
Así comienza esta canción y es canción típica de fin de año en Venezuela.
Escuché esa canción todos los años en la noche del 31 de diciembre a las 11:30 pm antes del gran evento que fue el fin de año, ¡al menos los primeros 21 años de mi vida! . Es típico recordar lo que hemos logrado y celebrarlo, no importa lo que haya sido, y encima estábamos haciendo un muñeco grande que estaba lleno de lo que no salió bien, esta costumbre cambiaba de ciudad en ciudad pero esto Era costumbre en mi ciudad natal y lo disfruté mucho.
Si lo piensas bien, esto es lo que hacemos en nuestras vidas no sólo al final del año sino durante el año. En las corporaciones también hacemos esto en el formato de revisión de fin de año o sesiones de retroalimentación, 1 a 1 o como se llame en su propia empresa.
¿Por qué es importante? Es una invitación a celebrar los pequeños, medianos o grandes logros en la vida y el trabajo. Yo diría que el muñeco en llamas es una invitación a reflexionar sobre nuestras lecciones aprendidas para ser una mejor versión de ti el año que viene.
Mis logros o reflexiones dignas de mencionar.
Personalmente
• Tomé una decisión que cambió mi vida
• Terminé mi curso de Mindfulness, gestión de emociones y Psicología Positiva y próximamente recibiré mi certificación como experto en ello.
• Viajé a mi ciudad natal para visitar a mi mamá y mi hermana después de 4 años de no verlas y 6 de no visitar mi país.
• Me hice un estudio de cardiología que encontró mi corazón 10 años más joven que mi edad cronológica 🙂
• Y muchos otros que me guardaré para mí 😉
Profesionalmente
• Salí de mi zona de confort y experimenté el rol de PMO, eso amplió mi perspectiva y me hizo feliz.
• Construir una nueva forma de trabajo que contribuyó a nuestro plan para 2023 y además liberó a mis compañeros de algunos trabajos, para mí no importaba si lo sabían o no, ¡estaba muy orgullosa del gran esfuerzo y los resultados!
• Contribuí a la iniciativa de transformación para el crecimiento en un grado que nunca imaginé.
El reflejo
Todos fueron desafiantes y requirieron un gran esfuerzo, a veces no podía dormir, a veces me preguntaba si había tomado la decisión correcta, pocas veces lloré, pero al final me sentí orgulloso de lo que hice. En mi curso, que mencioné en los logros personales, aprendí algo muy valioso: “Entre estímulo y respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta reside nuestro crecimiento y nuestra libertad”.
Me gustaría cerrar con una frase que espero que recuerdes cada vez que pases por un momento difícil:
“El dolor es inevitable. El sufrimiento es opcional”.
Esta cita se ha atribuido al Dalai Lama, Haruki Murakami y M. Kathleen Casey. Quienquiera que haya sido, ¡es brillante!




